Retablo de San Juan Nepomuceno

Retablo de San Juan Nepomuceno

 Atribuido a José Schmidt S.J. (1690-1752). Madera tallada, pintada y dorada, Buenos Aires, primera mitad s. XVIII.

De estructura barroca, la decoración adhiere al estilo rococó. El importante nicho del banco en forma de trapecio invertido contiene un mármol de la última Cena. La hornacina de planta semicircular con la imagen del Santo cubierta por venera gallonada, y a ambos lados motivos de rosetas en los encuentros y como calve del arco, una máscara. El entablamento es acorde con el orden, y en el ático, abertura central vidriada con los símbolos pontificios.

San Juan Nepomuceno

Madera tallada, policromada y estofada, Brasil, siglo XVIII.

Escultura de bulto, por su factura de riquísima decoración, fue una de las más bellas esculturas de la época. Viste sotana negra, corto roquete dorado, faja colgante y muceta morada con forro de piel de armiño, y se alza sobre una base irregular con formas estrelladas; las providencias de 1767 demuestran que los jesuitas no ahorraron esfuerzos para realzar la imagen y altar consagrados al Patrono Segundo de la Compañía de Jesús. San Juan Nepomuceno o Juan de Nepomu (1340–1393) es el santo patrón de Bohemia, se lo conocía como un sacerdote piadoso, humilde, celosos pastor y caritativo. Era el confesor de Sofía de Bavaria, la reina consorte de Bohemia, y se negó a romper el voto de secreto de confesión lo que causó la ira del rey Wenceslao IV de Bohemia, quién lo hizo arrojar al río. Fue el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión. Es representado con un halo de cinco estrellas, conmemorando las estrellas sobre el Moldava la noche de su asesinato. Su Fiesta se celebra el 21 de mayo.

Mártires Rioplatenses:
Santos Roque González, Alfonso Rodríguez y Juan del Castillo

            Primeros mártires de las regiones americanas del Río de la Plata. San Roque González de Santa Cruz nació en Asunción del Paraguay en 1576. Fundó 10 reducciones o pueblos en las famosas reducciones guaraníticas del Paraguay. Uno de esos pueblos fue la actual Yapeyú, cuna del Libertador General San Martín. Alfonso Rodríguez nació en Zamora, España en 1598, y Juan del Castillo en Belmonte, España, en 1596. Después de su noviciado, desembarcaron en Buenos Aires a fines de 1616. Cursaron sus estudios eclesiásticos en lo que es hoy Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), entonces Colegio Máximo de los Jesuitas. Antes de Teología, Alonso, de gran capacidad para el estudio, ejerció, probablemente, el magisterio entre los seminaristas de esa misma ciudad, y Juan en un colegio de Concepción (Chile). Ya sacerdotes, misionaron durante pocos años hasta que en 1628 el martirio los sorprendió colaborando con Roque González. Los tres sacerdotes fueron muertos por los secuaces de un indio hechicero. Roque González, de 52 años, y su compañero Alfonso Rodríguez, murieron en la reducción de Todos los Santos del Caaró, el 15 de noviembre de 1658, y Juan del Castillo, dos días después en el pueblo de Asunción de Ijuhí. Los tres mártires fueron canonizados en 1988 por Juan Pablo II durante su visita apostólica al Paraguay. En el Paraguay se le tiene gran veneración a San Roque Gonzáles y tiene su lugar en el Panteón de los Héroes. Junto con Sta. Teresita es el Patrono de las misiones. La Iglesia ha instituido el 17 de noviembre, día de sus martirios, como conmemorativo de las Festividades de los Santos Mártires Rioplatenses. En el Paraguay, la fiesta empieza el día 15 de noviembre con una habitual procesión, portando su corazón incorrupto; cuya reliquia milagrosa estuvo hasta hace unos pocos años en la Iglesia del Colegio del Salvador de Buenos Aires (Argentina) y ahora está en la Iglesia Cristo Rey dedicada al Santo en Asunción del Paraguay.

San Roque

            San Roque (1295-1327) -significa “Fuerte como roca”-, se ha hecho famoso en el mundo por los grandes favores concedidos a pobres y enfermos,  y su popularidad ha sido extraordinaria cuando han llegado pestes o epidemias, porque consigue librar de la enfermedad y del contagio a los que se encomiendan a él. Nació en Montpellier, Francia, de una familia rica. Muertos sus padres, vendió todas sus posesiones, repartió el dinero entre los pobres y se dedicó a atender a los más abandonados a raíz de las pestes. A muchos logró conseguirles la curación con sólo hacerles la señal de la Santa Cruz sobre su frente, y también a bien morir, y él mismo les hacía la sepultura, porque nadie se atrevía a acercárseles por temor al contagio. Con todos practicaba la más exquisita caridad. Así llegó hasta Roma, y en esa ciudad se dedicó a atender a los más peligrosos de los apestados. Y un día mientras atendía a un enfermo grave, se sintió también él contagiado por la enfermedad, y se retiró a una cueva en las montañas. Un perro de una familia importante de la ciudad empezó a tomar cada día un pan de la mesa de su amo e ir al bosque a llevárselo a Roque. El 15 de agosto del año 1378, fiesta de la Asunción de la Virgen Santísima, murió como un santo. Lo pintan con su bastón y sombrero de peregrino, señalando con la mano una de sus llagas y con su perro al lado, ofreciéndole el pan. La Fiesta se celebra el 16 de agosto. Junto a San Sebastián es Protector contra la peste y todo tipo de epidemias, y también se lo conoce como protector de los canes.

 Mármol de la Última Cena

            La Última Cena ha sido un tema favorito en el arte. Recuerda la última ocasión en la que Jesús de Nazaret se reunió con sus apóstoles para compartir el pan y el vino antes de su muerte. Litúrgicamente se celebra como el Jueves Santo, jueves anterior al Domingo de Resurrección, en el transcurso de la Semana Santa cristiana. Es el primer día del Triduo Pascual. En este día la Iglesia Católica conmemora la Institución de la Eucaristía durante la Última Cena, y el Lavatorio de los Pies que Jesús hace a sus apóstoles, y la Institución del Sacerdocio.